La escuela de los sueños de los niños de Mougins

Kara Ema:

Frase del día en ucraniano

Я вчу мову. Я люблю мови.
Ya vchu movu. Ya lyublyu movy.
Estoy aprendiendo un idioma. Me gustan los idiomas.

яyayopronombre personal
вчуvchuaprendo / estoy aprendiendoverbo, 1.ª persona singular, presente
мовуmovuidiomasustantivo femenino, acusativo singular
яyayopronombre personal
люблюlyublyume gustaverbo, 1.ª persona singular, presente
мовиmovyidiomassustantivo femenino, acusativo plural

Vídeo YouTube del día

Alexandra Ulasevich haciendo gimnasia aérea durante la competición Arena Star (primer premio).

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La escuela que me gustaría

Extractos de The School I’d Like (La escuela que me gustaría). En azul pongo las citas directas de los niños.

Recuerda que el contexto de estos escritos es el Reino Unido a principios de siglo. Niños de otros países, culturas o períodos probablemente tengan deseos diferentes.

Capítulo 9: El sentido del tiempo

Estamos en el colegio cinco días a la semana, siete horas al día, lo que nos obliga a concentrarnos durante más de 35 horas a la semana, y eso sin contar el tiempo que dedicamos cada noche a hacer los deberes. La presión es constante. Creo que, al menos una vez a la semana —preferiblemente un miércoles—, se debería permitir a cada niño elegir entre quedarse en el colegio o trabajar en casa realizando tareas o proyectos específicos. Otra idea es que, cuando cada alumno tenga este día libre, no tenga que hacer tareas escolares, sino que pueda cambiarlo por servicio comunitario o prácticas laborales. De esta forma, ningún niño tendría que concentrarse durante las 35 horas completas que tenemos que hacerlo ahora… [Katrina y Jennifer, 11-13, Romford]

La jornada escolar debería empezar a las 9:30 de la mañana y terminar a las 2:30 de la tarde. Así habría tiempo de sobra para estudiar y mucho tiempo para jugar. La semana escolar duraría cuatro días, de martes a viernes, y el fin de semana se extendería entonces desde el sábado hasta el martes. [Stuart, 14, Bangor]

Bueno, empezaría el día a las 12:00 y lo terminaría a las 17:00. Lo primero que haría sería la clase de arte y luego iríamos a una reserva natural donde podríamos acariciar a los animales. Después de eso, me subiría a la máquina del tiempo del colegio, donde se podía saludar a los faraones y ver las momias. Pero solo se podía estar allí una hora. Y luego era la hora de la lectura y te adentrabas en los libros. Me gusta acariciar a los caballos de los libros. [Felicity, 7, Oxford]

Sin duda me desharía de las asambleas, porque se hacen eternas y son muy, muy aburridas. La larga semana escolar de cinco días también se hace eterna; sin duda deberíamos tener libre cada dos miércoles para relajarnos y hacer lo que nos apetezca; podríamos estudiar o simplemente desconectar de la realidad durante un día. [Anon., 11-13, Oxford]

En cuanto a los deberes, preferiría que los alumnos se quedaran una hora y media más después de clase para recibir enseñanza, en lugar de irse a casa y temer las horas de trabajo que les esperan. Además, esto significaría que serían los profesores quienes conocerían las capacidades reales de los alumnos, ¡y no sus padres! [Sarah, 13, Guildford]

Ahora pasaré al tedioso tema de los deberes. Tengo que admitir que hay demasiados. Algunas noches puede haber al menos dos deberes largos que hay que entregar al día siguiente. Puedes estar con ellos desde que llegas a casa hasta las 8 de la noche, ¡y eso solo es la primera parte! Se deberían poner deberes, pero en pequeñas cantidades. Creo que la jornada escolar debería empezar más tarde, porque no soy una persona madrugadora y no creo que mucha otra gente lo sea tampoco. El colegio debería ser de 9 a 15. [Melanie, 12, Ammanford]

En mi colegio ideal, estudiarías las asignaturas que te apeteciera durante la mitad de la semana y el resto de clases durante la otra mitad. Esto significa que los alumnos podrían rendir mejor en clase porque les gustaría aprender esa asignatura. ¡Tendríamos muchos más descansos de los que tenemos ahora! Cuatro o cinco descansos entre clases deberían ser suficientes (en lugar de dos). Esto sería mejor porque así los niños podrían hacer lo que más les gusta: ¡jugar! Además, está demostrado que aprendemos más en el patio que en las aulas, por lo que los niños podrían beneficiarse de pasar más tiempo en el patio. [Rowan, 12, Hope Valley]

Creo que deberíamos tener cinco minutos entre cada clase para poder ir al baño. [Ben, 12, Londres]

Voy a comer y me doy cuenta de que hay una cola de una milla de largo, y no bromeo en absoluto. Así que me paso treinta minutos esperando para llegar al principio de esa estúpida cola. Toda la comida que se puede comer se ha enfriado hasta el punto de estar helada y tengo veinte segundos para comerme mi dónut frío, que era lo único que parecía saludable en ese momento. [Anon., 12, Chelmsford]

Sueño con que la felicidad y el aprendizaje vayan de la mano. Sueño con que no haya interrupciones. Si fuera a mi colegio ideal, no me despertaría cada mañana temiendo el día siguiente, la semana siguiente, el año siguiente y el resto de mi vida. [Maisie, 14, Londres]

The School I’d Like

Capítulo 10: Herramientas

Las aulas de mi colegio las decorarían y amueblarían los propios alumnos. A cada alumno se le prestaría un ordenador portátil resistente y fácil de usar… Los pupitres se dispondrían de tal forma que no se sentara a los alumnos por parejas, sino en grupos más grandes, donde pudieran relacionarse con muchas personas diferentes y no quedaran aislados del resto de la clase. Los pupitres tendrían cajones que pertenecerían a los alumnos y en los que podrían guardar sus libros. Los profesores vendrían a tu aula para la mayoría de las clases. Esto significaría que los alumnos no sufrirían dolor de espalda por tener que llevar consigo sus pesadas mochilas todo el día. [Sarah, 13, Guildford]

A todos los alumnos se les entrega un ordenador portátil al comenzar la educación secundaria y no utilizan papel ni bolígrafo. Las pizarras se utilizan muy raramente, por lo que son pequeñas y se pueden guardar fácilmente fuera de la vista. Los alumnos también disponen de pupitres que se pueden mover con facilidad, lo que permite reorganizar el aula, por ejemplo, en forma de círculo. [Aisha, 14, Londres]

Me gustaría tener una pared interactiva con ordenadores en el aula para poder conectarnos con otros colegios. Incluso podríamos recibir clases de profesores de todo el mundo. [Jeremy, 6, Orpington]

Deberíamos tener pizarras electrónicas para ayudar a los profesores y que las clases terminen antes. [Hannah, 10, Richmond upon Thames]

Lo que los alumnos nunca llegamos a entender es por qué los profesores tienen sillas mejores que las nuestras, ¡incluso cuando se limitan a estar sentados ahí sin hacer gran cosa! Estoy de acuerdo en que quizá sean mayores y más frágiles, ¡pero nosotros también lo somos! Bueno, somos jóvenes, pero estamos en pleno crecimiento, así que necesitamos sillas cómodas igual que ellos. [Jennifer, 12, Romford]

The School I’d Like

Últimas palabras

Quiero ropa informal, no uniformes.
Quiero llevar la comida de casa, no comer en el colegio.
Quiero que haya chicos y chicas, no solo de un sexo.
Quiero tres asignaturas al día, no seis.
Quiero que me den clase los robots, no los profesores.
Quiero más deporte que clases, no al revés.
Quiero clases organizadas por capacidad, no por edad.
Quiero equipos deportivos para todos los alumnos, no solo para los que son buenos en el deporte.
Quiero que en Historia podamos viajar al pasado, no solo aprender de la tele y los libros.
Quiero pasteles y dulces todos los días, no solo en los cumpleaños.
Quiero recreos dentro o fuera, no solo fuera.
Quiero taquillas que se cierren con llave, no taquillas que se abran tirando de ellas.
Quiero que todas las aulas tengan aire acondicionado y calefacción, no solo uno de los dos.
Quiero que haya perros y gatos domesticados corriendo por el colegio, no solo plantas.
Quiero tener entre 5 y 10 ordenadores, entre 5 y 10 televisores y entre 5 y 10 teléfonos (que los alumnos puedan usar en todas las aulas).
Quiero clases en la luna, en la playa y en la azotea del colegio, no solo en las aulas.
Este es el colegio que me gustaría tener.

[Emma, 8, Londres]

Para lograr una mejor integración intergeneracional en la sociedad, me gustaría que se atenuara la asociación entre las escuelas y los niños. Lo ideal, aunque tengo algunas reservas en cuanto a su viabilidad económica, sería contar con un sistema educativo opcional e integral para todas las edades. Esto favorecería las relaciones entre personas de diferentes generaciones y daría mayor libertad a los jóvenes. La educación debería ser gratuita y accesible para todos, ya que el derecho a la información y a la comprensión del mundo es fundamental e independiente de la situación económica. El sistema debería ser lo suficientemente flexible como para permitir a las personas especializarse y seguir sus propios intereses y talentos, y ponerse al día en otras áreas más adelante, si fuera necesario. […] [Lorna, 14, Ipswich]

Ojalá tuviera que ir a un colegio donde los niños pudieran tirarse por toboganes y donde el aula fuera un castillo hinchable, el profesor de verdad fuera de chocolate y la fuente de agua fuera una fuente de caramelos. Hay una sala en la que puedes entrar, decir el título de un cuento y te convierte en un personaje de ese cuento, además de que te sumerges en la historia. Puedes conectarte a Internet y participar en concursos y cuestionarios para ganar cosas divertidas. Hay una sala en la que puedes viajar al pasado o al futuro. [Samuel, 7, Coventry]

¿Por qué tenemos que hacer exámenes y pruebas?
¿Por qué nos dan clase esos ignorantes molestos?
¿Por qué el edificio es tan bajito y rechoncho?
¿Por qué el director se parece al Sr. Blobby?
¿Por qué el patio no es guay y divertido?
¿Por qué no nos dejan correr?
¿Por qué las clases son tan aburridas?
¿Por qué todo el mundo no para de roncar?
¿Por qué no hay juguetes?
¿Por qué hay tantos varones?
¡Ay, no, ahí viene el Sr. Blobby!

[Laura, 7, Halesowen]

Creo que este país tiene el poder de cambiar esta situación y de hacer realidad las esperanzas de los niños de todo el mundo… La educación no va a empeorar. Tiene un buen futuro por delante. [James, 12, Loughborough]

The School I’d Like

Libro terminado.


Echo de menos el Sudeste Asiático, donde los adultos no eran tan paranoicos y me dejaban interactuar un poco más con los niños. Hoy una niña me pidió que la levantara, y yo me hice el que no la había escuchado. Otra se me quiso sentar en mi regazo, y yo la bajé y la senté a mi lado. Otra me vino a abrazar, y yo le recibí el abrazo pero lo terminé rápido. No quiero que las regañen ni que me echen. Igual ya solo quedan dos miércoles, así que quizás no debería preocuparme tanto.

El miércoles fui a la escuela como siempre. Llegué inusualmente temprano—a las 7:40 en lugar de a las 8:00. Ya había tres animadores y un par de niños adentro.

Como te conté, Jérôme suele preparar manualidades para hacerles hacer a los peques, y hoy no sería la excepción.

Tres distintas manualidades que Jérôme había preparado como actividad para los niños

Me resulta un poco injusto que el tenga su propio material para trabajar y preparar todas estas cosas, mientras que yo no tengo casi nada como material, por eso solía recurrir a los ateliers de origami que no requieren de muchas cosas.

Esta mañana les ofrecimos a los niños de CP y de CE1 tres actividades diferentes:

  • El gato acordeón o el sapo con Jérôme.
  • Un juego deportivo en el patio con Éva.
  • «La escuela de mis sueños» conmigo.

Sí: les hice que pensaran y dibujaran la escuela de sus sueños, tal y como había leído los pedidos de los niños británicos en el libro The School I’d Like.

Te voy a contar un secreto que solo las personas que interactúan frecuentemente con niños de 5-7 años conocen (bueno y los que han estudiado psicología infantil). Los niños de esta edad que ya han empezado a aprender a escribir pero que aún no han desarrollado la lateralidad (es decir, que no distinguen izquierda de derecha) es común que escriban letras o incluso palabras completas totalmente al revés. Cada vez que veo a un niño haciendo este fenómeno me resulta fascinante. Aquí te muestro un ejemplo de algo que escribió una loli de mi grupo:

Dibujo de la escuela ideal de una niña. Escribió «écolle» de izquierda a derecha, y también intentó escribir «parc aquatique» de derecha a izquierda, con algunas de las letras invertidas y otras no.

Para esta niña, su escuela ideal es un parque acuático, con una piscina (abajo en el medio) y un coche (arriba a la izquierda). Es curioso que varios de los niños han incluido coches en sus dibujos. Se ve que los coches es algo que está muy presente en la cabeza de los peques franceses.

La mayoría de los niños han decidido hacer un dibujo del exterior de su escuela ideal, incluyendo un edificio y el terreno a su alrededor. Solo a dos personas se les ocurrió incluir también el interior del edificio.

El siguiente dibujo es uno de mis favoritos, hecho por una de las niñas:

«On par que à la recreation» (Solo vamos a jugar)

Su escuela tiene un tobogan, un túnel, un muro de escalada, una piscina, guirnaldas decorativas y una sandía. Los alumnos reciben dulces todos los días y la escuela permanece abierta incluso por las noches (notar la luna arriba a la derecha). Fíjate que al igual que la niña anterior, esta también decidió dibujar un coche arriba a la izquierda.

No les hice foto, pero algunos niños incluso decidieron hacer que la escuela entera fuese un vehículo. Uno hizo que fuese un barco.

La escuela de los sueños de Lucie, con una piscina, túneles y toboganes.

Una niña hizo algo que no me esperaba y me sorprendió: me dijo que para ella su propia escuela (la escuela donde estábamos) ya era perfecta, así que ella simplemente dibujaría la escuela tal y como es ahora, sin añadir nada más. Y eso fue lo que hizo:

Niña cuya escuela ideal coincide con su escuela actual

A medida que terminaban de dibujar, les hice hacer una fila para que viniesen a mostrarme su dibujo terminado y me explicaran en qué consistía su escuela ideal. Finalmente les pedí que escogieran un sello de Pokémon para que yo les colocara sobre su hoja.

Me gustó mucho hacer esta actividad con ellos y ver lo que salía de sus cabecitas y lo que dibujaban. Me habría gustado también que escribiesen algo aparte de dibujar, pero supongo que no puedo esperar textos muy extensos de peques de 7 años. Me encantaría volver a hacer esta actividad con niños un poco más grandes también. A lo mejor podría hacerles escribir algo para enviarle a Emmanuel Macron o aunque sea a un periódico. Estoy seguro de que sería material interesante para que un periódico francés lo publicara, así como lo hizo en su momento el periódico británico The Guardian.

Como todavía quedaba tiempo cuando terminamos, cada uno se puso a jugar con sus propios juguetes o con juegos de la sala. Aprovechando que ahora teníamos una pizarra, les ofrecí a algunos jugar al Pictionary.

Niñas jugando al Pictionary

En un momento vinieron unas lolis de CP a preguntarme si ellas también podían participar de la actividad de dibujar su escuela ideal, ahora que habían terminado la manualidad en la otra sala con Jérôme. Les dije que por supuesto que sí, y les di una hoja en blanco a cada una.

Niñas de CP dibujando su escuela ideal
Niñas de CP mostrándome sus obras terminadas

Como puedes ver en la foto, sus escuelas se parecían bastante, con lo cual estaba claro que habían tomado inspiración una de la otra. Sin embargo tenían algunas diferencias: una de ellas había decidido hacer un reloj (si haces zoom en el reloj notarás que hay algunos números escritos al revés, como te conté más arriba que es común en niños de esta edad).

Niñas jugando al ahorcado

Para la tarde había preparado unos juegos del estilo cooperativo-competitivo; juegos que se juegan por equipos: existe cooperación con los compañeros del equipo y competitividad con los demás.

Jugamos un poco pero era difícil porque la mayoría no se interesaba demasiado por los juegos. El equipo azul estaba formado en su mayoría por niñas, y dentro de todo cooperaban conmigo y escuchaban las reglas. Mientras tanto, el equipo rojo formado totalmente por varones, hacía cualquier cosa menos escuchar y seguir las reglas.

No es mi intención ser sexista con el comentario que voy a hacer, pero la realidad es que, en la gran mayoría de los casos, los que peor se comportan tienden a ser los varones. Por supuesto que hay niñas difíciles también —Lucie es una de ellas—, pero al menos en mi grupo los más complicados, que juegan con las luces, no ordenan los juegos y se pelean entre ellos son mucho más los varones que las niñas.

Una de las niñas en un momento me preguntó si podía ponerse a hacer su tarea para luego no tener que hacerla en casa—le dije que sí, aunque me duele que niños de 7 años se lleven tarea a casa al punto de pedir hacerla un miércoles en el centro de recreación. Los niños de primaria no deberían llevarse nada de tarea, mucho menos los de CP o CE1. Como sucede en Finlandia.

Un grupo de niñas se puso a hacer algo que me divertió mucho ver: jugar a «la maîtresse» («la maestra»). Una de ellas haría de maestra de cierta materia, y todas las demás harían de alumnas. Con hojas en blanco que yo les di, se armaron sus propios cahier (cuadernos).

Lolis jugando a la maîtresse

Me enternece ver cuando niños cometen errores en su propio idioma, sobre todo cuando se trata de un idioma que no es mi lengua materna. Noté que todas las niñas habían escrito «cahier de françai» («cuaderno de francé»). Claro, lo que pasa es que la «s» al final de «français» es muda: no se pronuncia. Con lo cual es entendible que no supieran que está presente y que hay que escribirla. Les dije que llevaba una ese muda al final y la añadieron.

Hablando de cosas tiernas, fíjate cómo esta niña escribió «cahier d’espagnole» («cuaderno de español»):

EPANGOLE!!

En un momento la «maestra» les hizo hacer un dictado a las otras alumnas, y luego se lo corrigió.

Maestra corrigiendo el dictado

Un par de horas más tarde, después de salir al patio y comer el goûter (la merienda), mientras los niños esperaban que sus padres los pasaran a buscar, estas niñas se volvieron a poner a jugar a la maîtresse.

Otro dictado, pero esta vez en el patio.

A las 18:00 dejé la escuela y una hora más tarde volví a casa.

Saber que solo me quedan dos miércoles con estos niños y después ya no los voy a ver más me pone un poco triste. Ahora tengo que pensar en qué actividades les voy a hacer hacer para esos dos últimos días. Ya aprendí que no puedo hacer nada muy elaborado tipo grand jeu porque se aburren mientras estoy explicando las reglas del juego y al final empiezan a decirme «no tengo ganas de jugar a esto» y terminamos no pudiendo hacerlo. Con lo cual tiene que ser o alguna manualidad o algún juego simple tipo el Pictionary.

Ame,
Kato