American Camp – Día 1: Llegada a Compreignac

Kara Ema:

Domingo 18 de octubre.

A eso de las 12:00 me encontré con Coline en la estación de Austerlitz. Los niños estaban citados a las 13:30, así que teníamos un rato para platicar y preparar el accueil (la acogida) del campamento.

Poco a poco empezaron a llegar los peques junto a sus padres. Les dimos etiquetas para que se colgaran del cuello y para que pusieran también en su equipaje. Todos llegaban consigo una maleta y una mochila.

A las 14:00 pasadas los diez niños —cinco varones y cinco lolis— se despidieron de sus padres y caminaron junto a Coline y yo hacia el tren, el cual estaba programado para partir a las 14:30.

Yendo al tren

La verdad que nos tocó un hermoso grupo de niños. Me gustó el hecho de que fuese un grupo pequeño, con solo diez peques y dos animadores. Me gustó que fuese un número par dado que fue útil para poder armar grupos equitativos. Me gustó también que hubiese igual cantidad de varones y de niñas, y una buena variedad de edades también (entre 8 y 13 años). Lista de todo nuestro grupo:

NombreGéneroEdadNotasNivel de inglés
ColineFemenino22 (según ella tiene esta edad desde hace muchos años)Directora (BAFD), auxiliar sanitaria★★★★
KatoMasculino13 (edad espiritual; la cronológica es irrelevante)Animador (BAFA), fotógrafo, camarógrafo★★★★★
NinonFemenino13★★★
ValérieFemenino11 (casi 12)Gimnasta profesional, alérgica a los cacahuetes★★
SophieFemenino11De origen étnico chino★★★
LilaFemenino10★★
MélineFemenino9Conejita 🐰★
SimonMasculino13Asistente animador★★★
FabriceMasculino10Hermano mellizo de Bruno★★
BrunoMasculino10Hermano mellizo de Fabrice★★
ElianMasculino8Hermano mellizo de Auguste★
AugusteMasculino8Hermano mellizo de Elian★
Lista de todos los participantes del campamento

Sí: teníamos dos pares de mellizos. Cada vez que tenía que llamar a uno de estos cuatro niños, era básicamente un tiro de la moneda (50 % de probabilidad) si acertaba o no con su nombre.

El campamento se llamaba American Camp, y se trataba de un séjour linguistique (viaje linguístico), durante el cual la idea era que los niños hablaran en inglés lo más posible. Varios de ellos tenían un nivel bastante bajo, lo cual nos obligaba a tener que traducir cada vez que les hablábamos en inglés.

Les pregunté a los niños cuántos campamentos habían hecho ya; uno me dijo que este era su quinto, y otro, su vigésimotercero. Francia es uno de los países con la mayor cultura de campamentos en todo el mundo, y los padres que se lo pueden permitir envían a sus hijos a colonias en todas las vacaciones escolares: la de verano, la de invierno, la de primavera, la de otoño y la de Navidad/Año Nuevo.

A las 18:00 llegamos a Limoges, una ciudad en el departamento de Haute-Vienne, región de Nouvelle-Aquitaine—a unos 350 kilómetros al sur de París.

Llegada a Limoges

Desde allí nos tomamos un autobús privado que habíamos contratado, y nos fuimos hasta la comuna de Compreignac, a unos 30 kilómetros al norte de Limoges. Allí se situaba el centre d’hébergement collectif (centro de alojamiento colectivo) donde pasaríamos la semana, a orillas del lago Saint-Pardoux.

En el bus éramos dos grupos diferentes, de dos campamentos que tendrían lugar al mismo tiempo y en el mismo sitio:

  1. Campamento linguístico en inglés «American Camp», con dos animadores y diez niños (el nuestro).
  2. Otra colonia de vacaciones regular, con cinco animadores y treinta niños de entre 8 y 13 años.

La directora del otro grupo en un momento se paró para dar ciertas indicaciones a todos los niños. Arrancó diciendo, «Regla número uno: respetamos las habitaciones. Los varones no van a las habitaciones de las niñas y las niñas no van a la de los varones». También dijo, «Las duchas están afuera de las habitaciones, pero no se preocupen que no los van a tener que compartir con personas de otro sexo».

La preocupación de compartir duchas o habitaciones con personas del sexo opuesto o de rangos etarios diferentes viene reflejada de los adultos más que naturalmente de los niños.

Al parecer la reglamentación en Francia es que a partir de los 6 años, los niños deben dormir en un espacio separado de las niñas. Los adultos no están obligados a dormir en espacios separados de los niños, aunque en la práctica esto es lo más habitual. En cuanto a las diferencias de edades, la ley no dice nada al respecto, pero los organismos suelen poner reglas tales como «no se permite que exista una diferencia mayor a dos años en las edades de los niños compartiendo una misma habitación».

Mientras tanto, en Finlandia: «Según la normativa finlandesa, los niños y los adultos —tanto hombres como mujeres— pueden dormir en la misma tienda de campaña. Además, se recomienda que los niños más pequeños compartan tienda con un adulto para que se sientan seguros.» [Fuente] Es decir que en Finlandia, niños y adultos de cualquier edad y género pueden dormir juntos en una misma carpa o habitación durante un campamento. Esto no significa necesariamente que en la práctica sea lo más habitual, pero es lindo saber que al menos las leyes lo permiten.

A mí me pusieron en una habitación para mí solo al lado de los dos cuartos de los varones. Mientras tanto, Coline estaba en el edificio de al lado, también una habitación privada, al lado de los dos cuartos de las niñas. Había un sala de ducha y una sala de inodoro para cada dos habitaciones.

Acceso a los cuartos de las niñas. La puerta a la derecha daba a la ducha, mientras que detrás de la puerta que da acceso a los dos cuartos había un pequeño cuarto con un inodoro y un lavabo.

Justo enfrente del cuarto de Coline había unos niños varones del otro grupo. Con tal de no tener que compartir la sala de ducha y la sala de inodoro con ellos, Coline prefirió usar las mías, que yo no tenía que compartir con nadie. Es decir, en lugar de usar el baño que tenía justo afuera de la puerta de su dormitorio, prefirió tener que caminar unos cincuenta pasos hasta el edificio de al lado, todo para no compartir el inodoro y la ducha con niños de su sexo opuesto.

A las 19:00 pasadas llegamos al lugar.

Llegada a Compreignac

Bajamos las maletas del bus, las pusimos en las habitaciones y a las 19:30 fuimos al comedor a cenar.

Primera cena

Después de cenar fuimos a las habitaciones a hacer el inventario. Para cada niño había que marcar en una lista la cantidad de objetos que habían traído (e.g. cantidad de camisetas, ropa interior, abrigos, etc.). Esto llevó más o menos una hora. Yo lo hice con los varones mientras Coline se ocupó de las niñas.

Cuando terminamos, los cinco varones y yo nos pusimos a jugar al cuarto oscuro, un clásico juego para hacer dentro de un dormitorio a la noche en un campamento. Ellos lo llamaban el colin-maillard (la gallina ciega), pero en realidad creo que son juegos ligeramente distintos.

El juego de «colin-maillard» es una variante del juego del lobo. El cazador tiene los ojos vendados y los demás jugadores dan vueltas a su alrededor (sin alejarse demasiado) para evitar que les toque. Si el cazador consigue tocar a otro jugador, este se queda quieto y deja que el cazador le toque la cara. Si el cazador consigue reconocer a la persona al tocarla, esta pasa a ser el cazador.

Wikipedia
Los cinco varones

En un momento les mostré a los niños mi superlinterna, incluyendo la funcionalidad de luz ultravioleta. Al ver esta luz, los peques quisieron que la apuntara hacia las sábanas para ver si encontrábamos esperma. Les pregunté desde hacía cuánto que sabían sobre eso: uno me contestó que desde los nueve años. No me sorprendió para nada.

Luego de quitarles los teléfonos y el argent de poche (dinero de bolsillo), a eso de las 22:00 les dijimos que se fueran a dormir, aunque obviamente siguieron charlando entre ellos por lo menos una hora más.

Cuatro de las cinco niñas tienen teléfonos ya (tres smartphones y uno básico). La única que no tiene, en su lugar tiene un smartwatch (reloj inteligente). En cuanto a los varones, el más grande tiene un smartphone y una Switch 2, los mellizos más grandes tienen teléfonos básicos minetras que los más pequeños no tienen ningún dispositivo electrónico.

Los varones y las niñas más grandes intercambiaron sus números de teléfono y se hicieron un grupo de WhatsApp llamado «colo» (bastante original el nombre). La única persona que me pidió mi teléfono fue Simon.

Simon me había dicho que según el Código Penal francés los animadores no teníamos derecho de quitarles los teléfonos debido a que se trataba de objetos personales. Pienso que se informó mal y que sí está permitido esto legalmente, aunque estoy de acuerdo con él con que no deberíamos hacerlo. Sin embargo, esa fue la regla que me dijo la directora que implementaríamos (quitar los teléfonos a la noche y devolvérselos a la mañana).

En un momento fui al cuarto de las niñas para hacerles una foto, dado que les había hecho una a los varones y ahora les tocaba a ellas. Coline casi no sacó ninguna foto con su teléfono durante toda la colonia, mientras que yo hacía a cada rato, en parte por un motivo personal (para mis recuerdos) y en parte también para luego poder armar un vídeo montaje para que los niños tengan y les sirva de recuerdo. También para subir en el blog, donde la directora todos los días tenía que escribir un artículo para los padres, contando brevemente lo que habíamos hecho durante la jornada.

Me la crucé a Coline en los cuartos de las niñas. Le dije que entraría un segundo para hacer una foto de las cinco peques. Me dijo que bueno, pero por las dudas ella también se pondría en la foto, cosa de evitar que pareciera que un animador hombre estaba solo en el cuarto con las niñas. Personalmente no me parece un problema esto a mí, pero parece que sí lo es para otros.

Hablando de cosas que son un problema para otros pero no para mí, al parecer una de las niñas (Valérie) tenía un pijama que era «demasiado corto», así que antes de que yo pudiese entrar Coline le pidió que se cubriese las piernas con algo. Dudo que su pijama hubiese sido más corto de lo que son los trajes de baño europeos, o los shorts que usan chicas europeas por la calle en verano, pero bueno.

Las cinco niñas y Coline (notar a Valérie cubriéndose las piernas con la manta).

La cinquième (reunión de preparación para el día siguiente) la hicimos en la habitación de Coline. Luego yo me fui a duchar primero.

Me resultaba molesto el hecho de que la sala de ducha fuese una sola y no hubiese realmente espacio dentro de ella para poner la toalla y la ropa sin posibilidad de que se mojaran. Tendrían que haber hecho como en Japón: dos compartimentos separados y contiguos, uno para ducharse y el otro para dejar la ropa, secarse y vestirse.

A eso de la medianoche me fui a dormir.

Ame,
Kato