Kara Ema:
Sábado 24 de octubre. El día más doloroso: la despedida.
A las 8:00 desayunamos.



A las 9:30 nos fuimos del centro de la misma forma que habíamos llegado seis días antes: tomándonos un autobús hasta Limoges, y desde ahí cogiendo un tren hasta París.
En el bus me senté junto a Simon, quien me mostró un poco de su juego Pokémon Let’s Go Eevee.

Ninon y Valérie estaban sentadas justo delante de nosotros, viendo YouTube Shorts.

Méline estaba sentada en frente, sola, mirando por la ventana mientras se chupaba el dedo.

A las 10:15 llegamos a la estación de Limoges.
Quedaba más o menos una hora hasta que pasara nuestro tren, así que nos sentamos a esperar. Había una persona que había quedado en el medio de todos nosotros cuando nos sentamos. Me llamó la atención que no se corriera para darnos espacio. Al final lo terminó haciendo, pero tardó un rato en darse cuenta.
Cantamos una última vez These are my glasses y Bare Necessities.
A eso de las 11:00 nos movimos al andén.
Méline tenía puestas unas sandalias; Coline le pidió que se cambiara y se pusiera zapatillas.

Fíjate qué ordenado que estaba el interior de su maleta. Te recuerdo que Méli tenía 9 años. Le pregunté si había hecho su maleta sola y me dijo que sí.
A las 11:30 nos sentamos en el tren, todos juntos en el mismo vagón.





A las 14:45 llegamos a París, gare de Austerlitz.

Los padres ya estaban todos allí, esperándonos. La despedida fue bastante más corta de lo que me había imaginado. Se notaba que a los padres nos les interesaba perder mucho tiempo allí, y se querían ir lo más rápido posible. Me habría gustado hacer un último These are my glasses ahí con los niños para mostrarles a los padres algo de lo que habían aprendido, pero no se dio. Intercambiamos un abrazo con cada uno de los niños y eso fue todo.
Coline se tenía que ir a tomar el metro, y yo tenía que pasarme a la gare de Lyon, que por suerte quedaba muy cerca. Con todas las protestas que habían anunciado para este día, no era la mejor idea estar mucho tiempo en la calle.
Me quedé un rato charlando con Coline hasta que se hizo la hora de tomar mi tren. Nos despedimos con un abrazo y me encaminé hacia la estación.
A las 16:00 me subí al TGV rumbo al sur.
A las 21:30 me bajé en la estación de Cannes. Por suerte todavía quedaba un último tren que partía hacia Grasse, así que me lo tomé a las 21:50. Unos cuarenta minutos más tarde ya estaba de regreso en casa de Charlotte.
Imagínate qué lindo sería trabajar de esta manera con niños todas las semanas del año, en lugar de solo un par de semanas debido a que todas las otras los niños no pueden porque están en la escuela. Ahora tendré que esperar una vez más varios meses hasta poder hacer otra colonia.
El lado positivo igual es que con esta que acabo de hacer, ahora ya voy a tener el stage pratique completo, con lo cual solo me va a quedar hacer el ciclo de profundización para terminar mi formación de BAFA y obtener el diploma de animador.
Ame,
Kato