Última semana de vacaciones de verano: mediatecas y gatitos

Kara Ema:

Miércoles 26 de agosto.

Al mediodía fui a la mediateca de Mouans-Sartoux. Había una pequeña exhibición en las paredes de dibujos realizados por niños, con la temática de igualdad de género.

«Les poupées c’est aussi pour les garçons» («Las muñecas son también para los varones»).
Otra decoración que había en una de las paredes, promoviendo la paz mundial.
Juegos de mesa a disposición en la mediateca, para cualquiera que quiera utilizarlos.

A eso de las 18:00 volví a casa.

Resulta que mientras yo había estado en la colonia, Julien encontró dos gatitos abandonados fuera de la casa y se los llevó para adentro, con la intención de domesticarlos. Los puso a los dos en el baño de arriba, y me pidió que tuviese cuidado al abrir la puerta, para evitar que se escaparan, dado que sería difícil volver a encontrarlos después en toda la casa.

Gatitos viviendo en el baño

A la noche vi una peli vietnamita de 2018 llamada Vợ ba (La tercera esposa). Estaba ambientada en el siglo XIX, y narraba la historia de May, una chica de 14 años que se convierte en la tercera esposa de un hombre mucho mayor y rico.


Jueves 27 de agosto.

Al mediodía fui a la mediateca de Mougins. Bueno, en realidad fui primero al parque que quedaba al lado. Me quedé allí un par de horas. En un momento alguien me llamó, así que me quite los AirPods para atender la llamada y los puse sobre mi mochila en el banco donde estaba sentado. Luego me levanté para ir al Carrefour a comprar algo para comer. Luego volví al parque y me volví a sentar un rato más.

Más tarde me paré, saqué la caja de los AirPods de mi bolsillo, la abrí y descubrí horrorizado que no estaban adentro. Enseguida me di cuenta de que, como nunca los había vuelto a poner en la caja cuando me llamaron varias horas antes, quedaron arriba del banco y seguramente habrían caído al suelo cuando me levanté. Volví al banco a buscarlos. Me habré pasado alrededor de una hora paseándome por todo el parque y por la mediateca / centro comercial que estaba al lado intentando encontrarlos.

A las 18:00 me volví a casa resignado y apenado por haber perdido algo de 200€ que había comprado hace menos de un año. Cuando llegué le conté lo que me había pasado a Julien.

Más tarde Julien vino a mi habitación y me preguntó si podía ver la ubicación actual de los AirPods a través de la aplicación Find My. Le dije que sí, que podía, y que aparentemente estaban en una casa no muy lejos del parque donde había estado. Me ofreció llevarme con su coche hasta la casa para ver si encontrábamos a la persona que se los había llevado.

A las 20:00 llegamos a la casa donde marcaba la aplicación: se trataba de un edificio residencial con varios apartamentos. Fuimos puerta por puerta tocando el timbre y preguntando si alguien había encontrado unos AirPods. La verdad es que nunca pensé que los íbamos a encontrar, ¡pero lo hicimos! En el tercer piso una chica joven salió de su apartamento y nos dijo que sí, que efectivamente había encontrado unos AirPods. Me los devolvió y le agradecí un montón.

Me di cuenta de que por alguna razón la rejilla dentro de la almohadilla de silicona de uno de los AirPods se había roto, lo cual hacía que el sistema de cancelación activa de ruido funcionara mal. Por suerte los AirPods en sí —que eran por lejos lo más caro— parecían estar intactos, y era solo la almohadilla la que se había roto. Como todavía están en garantía, tengo pensado ir pronto a una Apple Store para ver si me la pueden reemplazar gratuitamente.

Cuando volvimos a casa, Julien me ofreció jugar con él a una partida de cartas Pokémon. Yo elegí el mazo de fuego y él, el de rayo. Le gané yo.

Jugando Pokémon con cartas francesas

Viernes 28 de agosto.

La mayoría de las chicas ucranianas con quienes había intercambiado contactos por Telegram, me habían escrito un poco al principio y luego ya no más. Sin embargo, había una chica llamada Miia que me siguió escribiendo toda la semana. Todos los días me levantaba con un mensaje de ella diciéndome «Good morning» y preguntándome qué planes tenía, y me acostaba con otro mensaje preguntándome cómo había ido mi día.

Miia me escribía en inglés, pero ella no hablaba inglés. Se notaba que estaba usando una app de inteligencia artificial para traducir sus mensajes del ucraniano al inglés. Sabía que no duraría mucho, y que tarde o temprano me dejaría de escribir, pero mientras lo hacía aproveché para practicar un poco de ucraniano y para aprender un poco más sobre ella.

Aprendí por ejemplo que ya no vivía más en Jersón, sino que se había mudado a Odesa. También que vivía con su mamá, sus dos gatos y el novio de su mamá. Y que sus personajes favoritos eran Maomao del animé Los diarios de la boticaria, Twilight Sparkle de la serie My Little Pony, Phosphophyllite del animé Land of the Lustrous y Balalaika del animé Black Lagoon.

Una de las cosas que más me gusta hacer y regalar a los chicos con quienes establezco lazos de amistad, es un dibujo «calcado» utilizando la pantalla de mi MacBook. Hace unos años lo único que podía hacer era buscar imágenes ya hechas para calcar, pero ahora también está la posibilidad de pedirle a una inteligencia artificial que me genere un dibujo digital personalizado, el cual luego puedo calcar.

Decidí entonces hacer un dibujo para Miia, con sus cuatro personajes favoritos. Le pedí a Gemini que me generara una imagen primero, y luego la calqué lo mejor que pude.

Arriba: imagen generada por Gemini. Abajo: calco sobre una hoja A4, dibujado por mí.

Hoy recibí un mensaje de Léa, la directora del campamento de verano, para informarme que los rusos acababan de atacar una central eléctrica en Jersón, la cual dejaría a toda la ciudad sin luz ni calefacción durante varios meses, probablemente incluso durante todo el invierno. Por esta razón la ciudad había decidido evacuar a sus ciudadanos.

A todo esto los chicos ucranianos —los diecinueve ángeles— que había conocido durante la colonia estaban justo volviendo a Ucrania. Algunos de ellos todavía vivían en Jersón, mientras que otros como Miia se habían mudado un tiempo antes. Los que vivían en Jersón serían refugiados en Odesa por el momento, según lo que me contó Léa.

Me puso bastante triste la noticia. No podía evitar pensar en aquellas sonrisas que veía todo el tiempo en los rostros de estos ángeles, y en cómo se habrían desdibujado cuando se enteraron de este nuevo ataque que había sufrido su ciudad natal.

Mucha fuerza Ucrania 🇺🇦. Los quiero mucho 💙💛. Потужно (potuzhno; potencia, fuerza)!

A las 13:00 fui a Cannes para hacerme un chequeo médico básico, dado que necesitaba un certificado médico para empezar a trabajar.

¡Ah, sí: no te conté! Me contrataron en el ayuntamiento de Mougins para trabajar todos los mercredis (miércoles) en el centre de loisirs (centro de recreación) de una escuela primaria. Empezaría el miércoles 2 de septiembre.

A las 14:00 pasé por la Médiathèque Noailles, una mediateca que funciona en una majestuosa finca del siglo XIX.

Médiathèque Noailles (I)
Médiathèque Noailles (II)
Médiathèque Noailles (III)
Médiathèque Noailles (IV)

Una hora y media más tarde estaba de regreso en Mouans-Sartoux. Antes de volver a casa pasé por el Lidl para comprar provisiones.


Sábado 29 de agosto.

Julien me había dicho que, como se trataba del último fin de semana que podría estar tranquilo en la casa antes de que volviesen de las vacaciones su mujer y la hija de su mujer, que quería aprovechar para estar en la casa solo de ser posible.

Yo la verdad es que no tenía muchos planes para este fin de semana ni muchas ganas de gastar mucho dinero ni de irme a ningún sitio demasiado alejado, así que si bien traté de no estar en la casa para no perturbar la tranquilidad y soledad que Julien deseaba tener, me quedé siempre dentro del barrio.

A las 10:00 fui al McDonald’s de Mouans-Sartoux. Vi que la Happy Meal (Cajita Feliz) costaba apenas 4€, así que decidí pedirme una. La verdad es que no tienen sentido los precios a veces, porque cuatro McNuggets cuestan 4€ ya de por sí, y la Happy Meal —que cuesta lo mismo— viene con cuatro McNuggets, una bolsa pequeña de patatas fritas, una bebida pequeña, y un libro. Por un euro más añadí un milkshake de vainilla.

Mi Happy Meal de 4€

El libro la verdad que me sorprendió. Cuando vi que vendría un libro en vez de un juguete, me dije a mí mismo: «Que lástima, el juguete habría sido mejor. El libro va a ser una cosa del tamaño de los Post-It con diez páginas para colorear, o algo por el estilo». Eso fue lo que me imaginaba, pero al final lo que recibí fue muchísimo mejor: grande, de tapa dura, y con un montón de actividades divertidas dentro del tipo que me gustan a mí, como laberintos e imágenes para buscar y encontrar objetos escondidos.

Una de las páginas del libro, que contenía un laberinto.

En un momento me moví del McDonald’s a la mediateca, y de la mediateca al parque. Finalmente, a las 20:00 volví al McDonald’s para cenar. Esta vez me pedí una hamburguesa de doble queso con patatas fritas medianas y té Lipton por 7,5€.

A eso de la medianoche volví a casa.


Domingo 30 de agosto.

Este día también me lo pasé casi todo afuera de la casa pero dentro del barrio. La mediateca ya no era una opción para ir, dado que los domingos estaba cerrada. El McDonald’s tampoco era una opción, dado que ya había ido dos veces el día anterior.

A las 10:30 me paseé un rato por el parque.

Campos de fútbol al lado del parque, y también al lado de una escuela media. Según el cartel, estaban reservados a los escolares durante los horarios de escuela.
Espace jeunesse Mouans-Sartoux 11-17 ans (Espacio para jóvenes de Mouans-Sartoux, 11 a 17 años).

Este espacio multipropósito para jóvenes estaba ubicado en el mismo edificio donde, cinco años atrás, Sarah hacía clases de danza y yo la tenía que llevar todas las semanas con el coche. Me trajo recuerdos de aquella época.

La tarde me la pasé casi toda en los terrenos del castillo de Mouans-Sartoux.

A las 17:00 pasé por Auchan y me compré algunas cosas para comer.

Provisiones de Auchan (5,4€).

Tuve una muy buena idea: compré un paquete de salchichas precocidas y una bolsa de pan para hacerme perritos calientes superbaratos (~1,5€ las salchichas y ~1,5€ el pan; total 3€ para 10 perritos calientes). Como las salchichas estaban precocidas, no tenía necesidad de volver a la casa para cocinarlas, sino que podía simplemente volver al parque del castillo y comerlas allí, tal como venían del supermercado. Así que eso hice.

A las 22:00 rentré a casa.


Lunes 31 de agosto.

A las 9:00 fui a la estación de Mouans-Sartoux a saludar y a ayudar con las maletas a Charlotte y a Juliette que acababan de llegar de un tren de noche desde Bretaña.

Por cierto, te actualizo acerca de la situación con los dos gatitos. A uno de ellos lo logramos domesticar: ya no nos tenía más miedo y se dejaba acariciar, así que lo sacamos del baño y lo instalamos en el salón. El otro nunca dejó de tenernos miedo, así que dejamos un poco más, pero al final también lo quitamos del baño y lo pusimos afuera de la casa.

El mismo día que Juliette llegó de sus vacaciones, casi tan pronto como vio al gatito, le puso nombre y un collar. Se llama Kitten.

Kitten, bautizado por Juliette.

A la tarde vino una amiga de Juliette. Les compartí a las dos algunas golosinas ucranianas que me habían quedado de mi campamento.

Juliette y su amiga sentadas en el salón comiendo golosinas ucranianas. Notar el gatito Kitten durmiendo en el medio de las dos.

A las 18:00 soplamos las velas por el cumple de Juliette, y comimos el pastel hiperrico que había preparado Julien con caramelo, crema y galletas Biscoff.

Pastel por el cumple de Juliette (13 años).

En un momento, después de que su amiga se fuese a su casa y Juliette a su cuarto a acostarse en su cama viendo vídeos en su teléfono, me acerqué para preguntarle si tenía ganas de jugar a algo conmigo. Me dijo que no casi sin quitar la vista de su móvil. Qué triste que la mayoría de los adolescentes de la generación actual se pasen su tiempo libre scrolleando como zombis Instagram y TikTok…

Igual sigo en contra de que el gobierno prohíba las redes sociales a los jóvenes. La solución pasa más bien por la educación y la crianza que por la prohibición y la restricción de libertades. Si uno cría al niño dándole autonomía para estar afuera y ofreciéndole la posibilidad de hacer actividades deportivas o artísticas tales como danza, piano, etc., eso es lo que luego va a querer hacer en la adolescencia. Mientras tanto, si uno lo cría dejando que se pase toda la tarde después del colegio frente a la PlayStation o el teléfono, no va a conocer otra cosa que eso y no va a querer hacer nada más que eso.

Ame,
Kato