Kara Ema:
Frase del día en ucraniano
Що ти робив позавчора?
Shcho ty robyv pozavchora?
¿Qué hiciste anteayer?
| що | shcho | qué | pronombre interrogativo |
| ти | ty | tú | pronombre personal |
| робив | robyv | hiciste / estabas haciendo | pasado masculino de робити |
| позавчора | pozavchora | anteayer | adverbio de tiempo |
Vídeo YouTube del día
Gimnasta Maria Glushkova interpretando la rutina «Avatar!». Festival Internacional de Gimnasia «Star Children», 1.º puesto.
La escuela que me gustaría
Extractos de The School I’d Like (La escuela que me gustaría). En azul pongo las citas directas de los niños.
Recuerda que el contexto de estos escritos es el Reino Unido a principios de siglo. Niños de otros países, otras culturas u otros períodos probablemente tengan deseos diferentes.
Capítulo 3: Patios de colegio
En el exterior hay un campo de fútbol, una cancha de baloncesto y pistas de tenis. Hay un parque infantil con toboganes, columpios y tiovivos. Hay un jardín mágico cubierto con fuentes de Coca-Cola y limonada, y bancos hechos de chocolate que no se derrite. Las plantas están hechas de pizza, pasta y dulces. [Carmen, 12, Sheffield]
Más tiempo de juego y una zona de juegos para los más pequeños, donde puedan salir y ver a los mayores. Además, cada niño podrá tener un compañero. Habrá un espacio privado para los niños que se porten mal… una pista para coches teledirigidos, una pista de patines en línea con algunos túneles. Un huerto infantil para aprender a cultivar. También habrá un parque de aventuras, porque a los niños les gustan las aventuras. [Marikka, 8, Leeds]
Lo ideal sería que hubiera un jardín en el exterior, de modo que, al asomarse por la ventana, se viera un espacio verde cuidado y ordenado. El verde relaja y aclara la mente, lo que permite concentrarse en el aprendizaje. [Jatinkumar, 13, Londres]
Me gustaría cambiar el patio de nuestro colegio. Es muy grande, pero no hay nada en él. Lo que me gustaría que hubiera en el patio de mi colegio es un campo de fútbol con césped. (Ya tenemos un campo de fútbol, pero no tiene césped.) Nos gustaría tener columpios y toboganes en el patio, además de una estructura para trepar. El patio necesita un poco de color, porque las paredes son de ladrillo a la vista. [LMcC, II, Belfast]
Mi patio tendrá algunos columpios con el pavimento negro de seguridad debajo. También tendrá un enorme rectángulo en el centro lleno de corteza de árbol para un tobogán, una estructura de escalada, barras de mono y todas las demás actividades de juego geniales. El campo de la escuela de mis sueños tendrá dos campos de fútbol y un bosque para cuando quieras dar un paseo relajante o sentarte un rato. Tendrá unas flores preciosas y coloridas, que además huelen muy bien. También habrá un estanque enorme con bonitas flores alrededor. Habrá muchas ranas, renacuajos y algunos peces. Cualquiera que vaya a visitar el estanque tendrá que estar muy callado y no se maltratará a los animales. [Emilee-Chyna, 10, Clacton-on-Sea]
The School I’d Like
Capítulo 4: El conocimiento y el plan de estudios
En la actualidad, creo que el plan de estudios es muy limitado, lo que considero perjudicial para la sociedad. Creo que cambiar una rueda o remendar un desgarro en un jersey debería ser tan importante como las matemáticas o las ciencias. Además, creo que el plan de estudios debería incluir experiencias como ir a la playa, al campo, a un partido de tenis de mesa, a una granja o a un acuario. Creo que todas estas experiencias son muy importantes para poder recurrir a ellas a la hora de comunicarse en la vida adulta. Esto significaría que cada persona sería mucho más capaz de comparar cosas y basarse en su experiencia (que sería muy amplia según mi plan de estudios), y de desenvolverse en cualquier situación. [Robin, 17]
La escuela criaría animales como cerdos para que los niños que quisieran ser granjeros en el futuro pudieran aprender a cuidarlos. [Georgina, 8, Norfolk]
Creo que las ciencias deberían introducirse en la escuela primaria, así como asignaturas prácticas como carpintería, cocina y quizá habilidades para la vida cotidiana, ¡como planchar una camisa o pintar un armario! También podríamos hacer trabajo voluntario con personas mayores. Quiero decir, si fueras mayor, ¿no te gustaría que alguien te ayudara? Se podrían introducir clases de cultura general para ampliar los conocimientos de los alumnos sobre política y asuntos internacionales, historia, música y arte. Después de asistir a un colegio así, estoy bastante seguro de que todos seríamos tan inteligentes y cultos como fuera posible, y puede que incluso nos convirtiéramos en pequeños genios de la informática. [Anónimo]
La asignatura que más me gusta es Ciencias porque me encanta hacer experimentos. Me gustaría saber más sobre los gases. No me gusta el francés porque no disfruto hablándolo. ¿Qué sentido tiene que tengamos que estudiar francés y alemán? Me parece una pérdida de tiempo. En nuestra zona solo hay un 0,01 % o menos de gente de Francia y hay alrededor de un 14 % de personas como yo que hablan urdu o punjabi en casa. En mi colegio ideal habría más clases de ciencias y la gente podría elegir qué idioma quiere estudiar. [Sofia, Lower Secondary, Huddersfield]
En mi colegio ideal, se abandonará por completo la filosofía que domina actualmente los centros educativos. Será un lugar donde prosperen las diferentes personalidades y talentos, y donde estos puedan desarrollarse y utilizarse para ayudar a los demás. Ya no se nos tratará como rebaños de animales idénticos a la espera de ser «civilizados» antes de que nos suelten al mundo. Se reconocerá que este mundo también es nuestro. Dejaremos de ser considerados recipientes inútiles que esperan, en condiciones de disciplina, a que nos llenen con nuestra cuota de información, solo para poder regurgitarlo todo en los exámenes y que nuestro colegio quede bien en las clasificaciones. Se nos considerará personas individuales. [Miriam, 15, Reading]
The School I’d Like
El miércoles tuve centro de recreación en la escuela.
Seríamos solamente seis animadores hoy, con lo cual nos dividimos de la siguiente forma: tres se ocuparían de CP y CE1, y los otros tres de CE2, CM1 y CM2.
Para la mañana aplicamos la siguiente estrategia: reunimos a todos los 30 niños de CP y CE1 en una de las dos salas, y les dijimos lo que cada uno de los animadores habíamos preparado como actividad, para que ellos escogieran a cuál querían sumarse.
Jérôme había preparado una manualidad de una nube con un arcoíris. Éva había preparado un bingo. Yo había preparado otro atelier de origami.
Me he dado cuenta de algo: los animadores casi siempre preparan manualidades o juegos tranquilos (como el bingo); nunca hacen juegos deportivos. Pienso que esto se debe a dos cosas:
- Por lo que he observado, a estos niños en general no les gusta tanto hacer actividades deportivas.
- Las actividades deportivas suelen requerir correr, no solo para los niños sino también para los animadores.
A mí me gusta correr y jugar con los niños. Los otros animadores, la única vez que los veo correr es para ir a regañar a un niño que se está colgando de una reja o subiéndose a un banco.
Después de almorzar y antes de volver a entrar al aula, hicimos que todos los peques que querían ir al baño fuesen, ya que a las 13:30 pasarían a limpiar el patio y como habría gente externa a la escuela los niños no podrían salir de las salas por sí solos, no vaya a ser cosa que alguien los secuestre o los viole.
Cuando entramos al edificio, esta vez nos separamos como habitualmente: CE1 en una sala conmigo y CP en la otra con Jérôme y Éva.
Para la tarde yo había preparado un juego deportivo llamado «le béret». La mecánica era bastante sencilla: dos equipos con cada uno miembro con un número asignado, enfrentados en línea como si se tratara de dos frentes de batalla. En el miedo habría un objeto, por ejemplo un balón. El animador diría un número, por ejemplo «7». En ese momento el número 7 de cada equipo tendría que correr e intentar ser el primero en recuperar el balón y llevarlo a su equipo.
Sin embargo, al final no lo jugamos dado que nadie parecía tener ganas de hacerlo. Como te conté, estos peques son más de dibujar y hacer cosas tranquilas e individuales que de juegos colectivos. Apareció Jérôme y les dio una hoja para colorear a cada uno, lo cual sí quisieron hacer. Me encanta porque yo me paso un montón de tiempo pensando en juegos divertidos para que ellos hagan, cuando al final lo único que hace falta tener son hojas impresas para colorear…


En un momento, una niña se me acercó para decirme que Lucie le había dicho que estaba enamorada de mí. Desde el otro lado de la sala Lucie me lanzó una mirada pícara cuando la miré.
Me hizo acordar a cuando estaba en primaria y me había enamorado de una de las maestras de inglés. El rumor corrió rapidamente por los pasillos del patio hasta llegar a la propia maestra, quien me llamó para que fuese a hablar con ella. No me acuerdo exactamente lo que me dijo, pero imagino que habrá sido algo como «Me halaga que yo te guste, pero yo soy adulta y tú eres un niño, así que vamos a dejarlo aquí, ¿vale? Hay un montón de niñas de tu edad muy guapas y majas también».
A las 14:30 fuimos al parque. Se trataba de un parque de juegos infantiles que estaba ubicado justo al lado de la escuela. No había necesidad de cruzar la calle para llegar, pero sí había que pasar a través del aparcamiento del colegio. A esa hora era muy poco probable que hubiese movimiento de vehículos en el parking, pero igual teníamos que aplicar las medidas de seguridad protocolares para proteger a los niños, haciéndolos marchar en pareja y de la mano, y poniéndonos los animadores del lado de la calle.
Me encanta ir al parque infantil con niños y jugar con ellos, por ejemplo persiguiéndolos o empujándolos en los columpios. Los otros animadores no interactuaron mucho con los niños, sino que prefirieron simplemente vigilarlos mientras charlaban entre ellos. Qué aburrido. Yo también los vigilé pero a mi manera: participando de su juego cuando ellos me invitaban.

Al parecer así es como los franceses llaman a este tipo de columpio, debido a la red que tiene y que asemeja a una tela de araña. Yo personalmente lo llamo «columpio europeo», dado que es muy común verlo en los parques infantiles en Europa, y en otros continentes casi no se encuentra.
Antes de liberar a los niños para que cada uno fuese a jugar al juego que quisiera, Jérôme les recordó ciertas reglas. Por ejemplo, una de ellas era que el columpio araña solo podía ser usado por un máximo de dos niños a la vez. Con lo pequeños y livianos que son, personalmente pienso que tres podrían entrar tranquilamente también, pero bueno, supongo que quieren ser lo más precavidos posibles para evitar accidentes.
Esta fue una linda oportunidad para mí de conocer mejor y establecer lazos con los niños de CP, con quienes hasta ahora mucho no había interactuado, debido a que suelo estar más con los de CE1 que son mi grupo.





Cerca de las 16:00 volvimos al cole. Hicimos que los niños sacaran sus mochilas del edificio y las dejaran afuera, listas para cuando sus padres los viniesen a buscar. A partir de este momento era tiempo libre para ellos, y también hora de la merienda.
Me senté al lado de dos niñas de CE1 para ver cómo dibujaban. Como se la pasan siempre dibujando y casi nunca quieren participar de los juegos colectivos, se me ocurrió que el próximo miércoles podría hacerles hacer un Pictionary, un juego colectivo que implica dibujar. De este modo a lo mejor finalmente conseguiría motivarlas a participar.
En un momento apareció una loli de CP —llamada Sophie— y se me sentó al lado, apoyándose contra mi cuerpo y poniendo una mano sobre mi pierna. Yo pensé: «Eh, bueno, ponte cómoda nomás», pero no dije nada. No habría pasado uno o dos minutos, cuando de repente apareció Florence y con un tono muy serio le dijo a la niña que quitara su mano de ahí y que no se apoyara sobre mí.
Sophie, confundida, le preguntó a Florence por qué tenía que dejar de apoyarse, tras lo cual la directora del centro de recreación le contestó tajantemente: «Porque te lo digo yo», y se fue. Luego, Sophie me miró a mí y me hizo la misma pregunta. Yo le respondí que no sabía, pero que no se preocupara por eso.
Odio mentirle a los niños, pero en este caso no me quedaba otra, dado que las otras dos opciones eran aún peor:
- Podría haberle dicho «Porque te lo digo yo» al igual que había hecho Florence, lo cual me parece una actitud hiperadultista y que no va para nada con mi forma de ser y actuar para con los niños.
- Podría haberle dicho la verdad, pero creo que eso la habría confundido aún más: «Mira Sophie, lo que pasa es que Florence no te deja tocarme porque estamos viviendo en una época donde la gente sospecha mucho de los hombres, y por defecto creen que van a lastimar a los niños, entonces para prevenir que eso pase, los adultos de las sociedades WEIRD intentan evitar a toda costa el contacto físico y las relaciones cercanas entre adultos y niños».
Me pregunto si Florence habría sido tan rápida en venir a separarnos si el que se hubiese apoyado en mi cuerpo habría sido un niño varón en lugar de una niña.
Hay dos niños de mi grupo que casi siempre están pegados a mí: Lucie y Henri, una niña y un varón. Florence ya me ha dicho que tenga cuidado con Lucie y que intente mantener distancia para que no se vuelva una relación de exclusividad/favoritismo. Sin embargo, no me ha dicho nada con respecto a Henri, a pesar de que Henri se la pasa tanto tiempo conmigo como lo hace Lucie.
Mientras los peques merendaban, yo me tuve que ir a limpiar la sala de mi grupo. Jérôme me había dicho que él primero limpiaría la sala de CP, y luego me tocaría a mí limpiar la de CE1. Me llamó la atención que me pidiesen hacer esto ahora y no los miércoles anteriores.
La limpieza consistió simplemente en pasar un trapo con líquido limpiador sobre las mesas, y pasar una escoba por el piso. Pienso que pasar la aspiradora como hacen en Japón habría sido más rápido y eficiente, pero bueno, se ve que en Francia son más de escoba.
A las 18:00 me fui y una hora más tarde llegué a casa, como todos los miércoles ultramegaexhausto pero contento de haber pasado diez horas rodeado de peques felices con sonrisas que contagian.
Ame,
Kato
