Autonomía juvenil, manifestaciones, Chocotorta, Mandelieu y feria del libro

Kara Ema:

Frase del día en ucraniano

Зараз осінь, а потім буде зима.
Zaraz osinʹ, a potim bude zyma.
Ahora es otoño, y después será invierno.

заразzarazahoraadverbio de tiempo
осіньosinʹotoñosustantivo femenino, singular
аay, peroconjunción coordinante
потімpotimdespuésadverbio de tiempo
будеbudeserá, habráfuturo del verbo бути
зимаzymainviernosustantivo femenino, singular

Vídeo YouTube del día

El otro día descubrí a Triana Castillejo, una niña española de 7 años que canta como si fuese cantante profesional con 30 años de experiencia.

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Triana en las audiciones a ciegas de La Voz Kids

Trust Kids!

Arranqué a leer un nuevo libro. Se llama Trust Kids!: Stories on Youth Autonomy and Confronting Adult Supremacy («¡Confía en los jóvenes!: Relatos sobre la autonomía juvenil y cómo hacer frente a la supremacía de los adultos»). Fue publicado en 2022 por Carla Joy Bergman, y reúne varios ensayos escritos por diferentes autores, todos referentes al tema de la autonomía juvenil.

Algunos extractos de lo que he leído hasta ahora:

«Los niños son seres humanos plenamente formados desde el momento en que vienen al mundo. Saben quiénes son, saben lo que les gusta, saben qué hacer. Nuestra labor consiste en velar por su humanidad y brindarles las oportunidades que necesitan para desarrollarse plenamente. No lo que tú crees que necesitan para desarrollarse plenamente, sino lo que ellos mismos te dicen que necesitan para hacerlo». —Melody Sherwood (en una entrevista)»

[…]

«Trust Kids!» surgió cuando empecé a reflexionar sobre cómo podemos crear comunidades más autónomas profundizando en nuestras relaciones con los niños. Y sobre cómo, si logramos transformar estas relaciones, seguimos desmontando el modelo de familia patriarcal y nuclear y creamos vínculos intergeneracionales sólidos —incluso en nuestras comunidades radicales—, tal vez tengamos la oportunidad de lograr un cambio duradero al co-crear un futuro local, descolonial y autónomo, todo ello en medio de la destrucción constante que provoca el capitalismo. Tanto yo como muchas otras personas creemos que es fundamental cultivar y hacer crecer estas relaciones entre diferentes edades porque, mientras haya semillas de jerarquía en nuestras relaciones, nunca escaparemos por completo de nuestra subyugación: esas semillas opresivas crecerán y se extenderán, frustrando nuestra capacidad colectiva para ser plenamente libres.

Trust Kids!

El siguiente es parte de un ensayo escrito por Liam, de 17 años.

«Se necesita valor para madurar y convertirse en quien realmente eres». —E.E. Cummings

No me gusta la idea de que se necesite valor para madurar. En primer lugar, está el hecho de que siempre estamos en proceso de transformación, nunca llegamos del todo a nuestro destino. Estamos constantemente en un camino de descubrimiento; nunca llegamos a ese ideal imaginario de la «edad adulta». Así que esta frase contradice al instante esa idea. En segundo lugar, decir que primero creces, luego te conviertes en adulto y después descubres quién eres, es menospreciar el hecho de que los niños ya saben quiénes son. Además, es como decir: «ahora eres esta persona y te quedarás así para siempre…». Decir que hay que ser valiente, porque crecer es muy difícil, pero, en realidad, creo que lo que demuestra una gran fortaleza en las personas y un valor interior es ser capaz de seguir siendo un niño. Y a pesar de ser mayor, digamos un adulto, ser capaz de seguir divirtiéndose es importante para llevar una vida plena. También da a entender que los niños aún no son inteligentes. Que no molan. Que tienes que crecer y convertirte en una persona mejor, y entonces te vuelves maduro. Y, ya sabes, hace falta valor para llegar a ese punto. Y yo, simplemente, ¡digo que no! Porque, al fin y al cabo, esas personas están huyendo de la infancia. Y piensan: «Tengo que crecer rápido». En mi caso, cuando sea mayor, prefiero poder mantener mi juventud. Siempre le digo a la gente que la madurez consiste en darse cuenta de que aún puedes ser un niño… Tengo diecisiete años y sigo siendo «inmaduro» la mayor parte del tiempo. Esta frase también sugiere que simplemente aceptemos que perdemos lo que somos como niños (o que eso queda aplastado por el opresivo mundo de los adultos). Esta idea es la causa de la terrible situación en la que nos encontramos: los padres, muchas veces, están tan alejados de su yo infantil que olvidan lo que es ser un niño, y entonces algunos tratan a los niños de forma horrible, y así se repiten los patrones. Llevo toda la vida diciendo esto: muchos adultos borran de su memoria los recuerdos de la infancia y, en realidad, no quieren recordar esa etapa. Y no solo porque les haya pasado algo malo, sino porque creen que no pueden aceptar esa época, ser infantiles. Y por eso algunos acaban siendo padres terribles o tratan mal a los niños.

Tienes que recordar cómo es ser niño si quieres llevarte bien con los niños. Por supuesto, puede que algunos hayan tenido una infancia terrible y no tengan realmente mucha conexión con lo que significa ser niño. Pero, aun así, como adulto, puedes explorar tu lado infantil y volver a conectar con la maravilla de ser joven. Así, a través de este proceso de ponerte en la mente de un niño, te sanará y te ayudará a conectar con los niños de hoy en día. Sin embargo, la mayoría de los adultos no quieren ni acercarse a eso, ya no quieren eso. Creo que hace falta valor para mantenerte conectado con tu yo infantil y no caer en las normas de la sociedad.

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«Confía en los niños. Nada podría ser más sencillo… ni más difícil. Difícil, porque para confiar en los niños debemos confiar en nosotros mismos, y a la mayoría de nosotros nos enseñaron de pequeños que no se podía confiar en nosotros». —John Holt, Cómo aprenden los niños

Esto está muy bien. Es muy real, porque sí, a los niños no se les confía, y luego crecen sintiendo que tienen que tratar a sus hijos de la misma manera. Me he dado cuenta, tanto en mi entorno más amplio como en Internet, de que hay muchos adolescentes y jóvenes adultos que parecen guardar rencor a los niños. Y realmente proviene de ese sentimiento de dolor, de esa sensación de que no se les confió cuando eran pequeños y de que tuvieron una infancia difícil. Así que ahora, cuando ven que se confía en los niños y que se lo pasan bien, sienten envidia y se sienten fatal por ello. Por eso, si todos confiáramos en los niños desde el principio, ni siquiera tendríamos mala crianza en el futuro. Es un círculo vicioso terrible en el que el padre o la madre se siente provocado y herido, y por eso lo reproduce. Y lo entiendo, pero también quiero decir: ¡deja de lado tus tonterías por un momento! Tus hijos confían en ti, y esa confianza crecerá y tú serás más feliz si confías en ellos a tu vez.

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Crecí en el seno de una gran e increíble comunidad intergeneracional y en su entorno. Es muy importante hablar de estas relaciones intergeneracionales y vivirlas, porque muchos de mis compañeros no han tenido esta experiencia y se sienten completamente solos. También creo que sus padres se sienten o se sentían solos. Muchos de los jóvenes que conozco tienen un miedo innato hacia la mayoría de los adultos; no confían en ellos y, a menudo, no son capaces de mirarlos a los ojos, o se sienten juzgados; sin duda, quieren escapar de su presencia lo antes posible… He tenido muchos amigos que ni siquiera podían soportar ver en una serie una relación bonita entre un adulto y un niño porque piensan que va a pasar algo espeluznante o pedófilo; es lo primero que les viene a la mente, debido a lo horrible que ha sido la sociedad con todo este tema. Y, ya sabes, ojalá pudiéramos cambiar esta mentalidad, porque creo que una relación entre un niño de cinco años y una persona de ochenta es realmente importante. Creo que es una amistad muy importante que hay que forjar, y que las relaciones de mentoría que surgen de las relaciones entre personas de diferentes edades son realmente importantes. Pero la forma en que la sociedad sigue mostrando historias terribles es un problema. Como si solo pudiera ocurrir si los adultos tienen el poder y controlan al niño, o algo así. O mostrando que los niños, al crecer, tienen miedo de los adultos…

Me alegro de haber estado rodeado de adultos y de una comunidad de todas las edades, y de que toda la confianza que se respiraba fuera algo normal. De hecho, puedo pasar el rato con adultos y padres sin sentir miedo. Y eso es una sensación muy agradable. Ojalá otros jóvenes que conocí mientras crecía hubieran podido tener eso. Pero, a menudo, los adultos que les rodeaban no confiaban en ellos. Es muy importante confiar en los niños y ayudarles, pero también es importante ayudar a los padres, ofrecerles apoyo concreto y ayudarles a descubrir qué es lo que necesitan ellos también, ¡porque todos somos humanos y todos necesitamos apoyo!

[…]

Trust Kids!

No sé si te enteraste, pero desde hace dos semanas el Hexágono está que arde… literalmente. Cientos de estudiantes de liceos a nivel nacional se están manifestando contra las condiciones deplorables de sus escuelas. La policía ha respondido a las manifestaciones con represión, violencia y arrestos. Según Wikipedia, hasta hoy los números son estos:

  • 318 heridos (entre ellos, 170 alumnos, 65 empleados del Ministerio de Educación y 83 policías).
  • 1949 detenidos.

Lo que reclaman los estudiantes en general es:

  • El aumento de los recursos destinados a la educación.
  • La contratación y sustitución de los profesores ausentes.
  • La contratación de personal adicional, especialmente en materia de vida escolar y apoyo.
  • La reducción del número de alumnos por clase.
  • La mejora del estado de los edificios escolares.
  • La mejora de las condiciones de enseñanza.
  • La reducción de la sobrecarga de los horarios.

Lo he notado con Juliette, que va al collège: no es raro que alguno de sus profesores cada tanto se ausente, y lo que sucede ahí es que si por ejemplo justo era la clase de fin de jornada, Juliette se vuelve más temprano a su casa y listo. Cuando me enteré de esto me pareció bastante extraño. Lo normal para mí sería que encuentren a un profesor reemplazante en lugar de anular la clase así, o por lo menos que los alumnos se queden y hagan hora libre con su tutor, o vean otra cosa, no que se vayan antes… Esto para mí es una clara señal de falta de recursos, que es justamente lo que los chicos están reclamando.

Uno creería que un país rico e importante como Francia tendría ya la educación solucionada, con escuelas públicas en buen estado y personal capacitado y suficiente, pero se ve que no. Quizás sería una buena oportunidad para replantearse un poco su sistema educativo, y mirar qué hacen los países que sí tienen un sistema que funciona muy bien, como Islandia y Finlandia.


Ya ni me acuerdo en qué día me había quedado. A ver, veamos…

Ah, lo último que te conté fue lo del miércoles, ¿no? Pues el jueves no hice nada, así que podemos directamente saltearlo.

El viernes tampoco fue muy interesante, salvo por la parte en que hice una Chocotorta. Esta fue la conversación que tuve conmigo:

Kato: —Ahora que finalmente pude conseguir dulce de leche (el que compré en España), ¿de qué forma podría aprovecharlo mejor?
Kato: —¡Ya lo sé! ¿Y si hacemos una Chocotorta?
Kato: —¡Excelente idea! Salvo por el hecho de que no tenemos Chocolinas…
Kato: —Lo importante es tener el dulce de leche. Las galletas son fácilmente reemplazables.
Kato: —No te creas eh, no hay muchas que se parezcan a las Chocolinas, aparte de quizás las Biscoff.
Kato: —Pues usaremos Biscoff, entonces.
Kato: —Genial. Me vas a ayudar a hacerla, ¿no?
Kato: —Claro, hombre. Yo y todos los otros Katos.

Me encanta hacer Chocotortas porque son fáciles de preparar, no requieren muchos ingredientes ni hornear nada, y sobre todo porque son riquísimas y me recuerdan a mi infancia.

Los ingredientes que usé fueron:

  • Dulce de leche (350 g)
  • Queso crema (500 g)
  • Galletas Biscoff (o speculoos) (750 g)
  • Café
  • Pepitas de chocolate
Preparando la Chocotorta
Chocotorta terminada

Si no me equivoco llegué a hacer ocho capas. Las primeras galletas las humedecí en el café caliente unos milisegundos más de lo que debería haber hecho, con lo cual la primera capa no tuvo fuerza suficiente para soportar a las de arriba, y terminó quedando media aplastada, pero bueno, por suerte no se nota mucho visualmente, y al paladar se va a notar menos aún.

El gusto de las speculoos es medio difícil de describir. Lo mejor que se me ocurre es «caramelo tostado». Si bien se trata originalmente de una tradicional galleta navideña, hoy se ha popularizado a través de la marca Biscoff, producida por el grupo belga Lotus.

Dado que las speculoos tienen cierto gusto a caramelo, eso sumado al gusto del dulce de leche hizo que la torta fuese bastante empalagosa. Faltó ese contraste que le da el gusto a chocolate de las Chocolinas. Igual a mí me gustó, a Juliette también y a Charlotte no tanto.


El sábado Charlotte trabajaba en Mandelieu, así que me ofreció llevarme con ella en el coche.

Esta comuna tiene un valor especial para mí, al ser el primer lugar en Francia donde viví, junto con Charlotte y sus tres hijas. Recuerdo que estábamos en una residencia con un lago en el medio, y a solo dos minutos de la playa.

A las 9:00 me despedí de Charlotte, mientras ella caminaba hacia su trabajo y yo me iba a explorar. Decidí ir primero a Monoprix para comprar algo para comer, dado que no había desayunado mucho antes de salir.

Monoprix de Mandelieu, dentro de un pequeño centro comercial llamado Esterel Gallery.

Fíjate cómo anuncian que están abiertos los domingos («ouvert le dimanche»). Eso es porque, como te conté alguna vez, la mayoría de las tiendas francesas —incluyendo los supermercados— cierran los domingos. En Japón ningún supermercado anunciaría que abre los domingos, dado que los japoneses están acostumbrados a que estén abiertos todos los días (incluso hay muchos que cierran tarde, tipo a la medianoche, o que permanecen abiertos las 24 horas, cosa que en Europa prácticamente no existe).

Lo que me compré en Monoprix: sándwiches, éclairs de café y unas galletas (~9€).

Esto de tener que comprarme sándwiches a cada vez no me gusta nada, pero es que realmente no hay otra cosa. En supermercados europeos, lo único que hay que pasa por comida (i.e. no snack), es relativamente barato y se puede comer enseguida son sándwiches, wraps y ensaladas. Mientras tanto en Japón hay fideos instantáneos, karaage, croquetas, menchikatsu, nikuman, gyoza, onigiri, etc.

Ahora mismo te estoy escribiendo esto mientras como mis sándwiches y mis éclairs, sentado en un banco en la acera enfrente del centro comercial.

Por alguna razón —supongo que porque es sábado— a cada cinco minutos pasa una familia con niños por enfrente de mí (por la acera). Los niños de una de estas familias, cuando me vieron, me dijeron «bonjour». A los franceses les encanta saludar a las personas, mismo a las que no conocen, y se ve que es un hábito que los padres les inculcan a los niños desde pequeños.

Otra cosa que vi y me llamó la atención, fue una niña de alrededor de 8-9 años caminando sola, cargando con una pequeña mochila en la espalda y batiéndose contra una mosca que la estaba hostigando. En Francia será menos habitual que en Japón ver niños por la calle solos, pero definitivamente pasa. En ciudades grandes y caminables como París mucho más, pero mismo aquí cada tanto lo veo. Y nadie se acerca a decirle: «Oye niña, ¿estás perdida? ¿Dónde están tus padres? Espera aquí que voy a llamar a la policía para que te vengan a ayudar, y para que detengan a tus padres por negligencia y abandono de persona». Pensarás que estoy exagerando, pero esto es exactamente la clase de cosas que suceden en Estados Unidos cuando alguien ve a un niño solo por la calle…

A las 10:30 me levanté y me fui a ver la mediateca de Mandelieu, la cual quedaba justo al lado del centro comercial.

Manga en la mediateca
Niña consultando el catálogo digital de la mediateca
Afiche del club de manga de la mediateca

Un momento… «Tu as plus de 10 ans, tu es passionné par les mangas et les animés, rejoins-nous !» («Si tienes más de 10 años y te apasionan los mangas y los animés, ¡únete a nosotros!»). ¿Esto significa que finalmente he encontrado un verdadero club intergeneracional? Yo tengo más de 10 años y me gusta el animé y el manga, ¿o sea que me puedo sumar al club? Igual sigue siendo edadista al excluir a los menores de 10 años, pero es una mejora bastante grande comparado con el falso centro intergeneracional de Peymeinade.

Cerca de las 13:00 pasé por el skatepark donde solía ir con Sarah. Me trajo bonitos recuerdos. Todavía me cuesta creer que pueda tener nostalgia por tiempos vividos en Europa cinco años atrás, cuando aún siento que era ayer que vivía en Argentina y soñaba con visitar Europa por primera vez.

Skatepark de Mandelieu

Este fin de semana Mouans-Sartoux es sede de la feria del libro, con lo cual el centro está lleno de carpas, comerciantes vendiendo libros, autores haciendo entrevistas, y gente paseándose por los stands y las exposiciones. En concreto, se trataba del 39ème Festival du Livre de Mouans-Sartoux (39.º Festival del Libro de Mouans-Sartoux), titulado Le monde en vaut la peine ! (¡El mundo merece la pena!).

A las 18:00 pasadas decidí salir un rato de casa para ir a echar un vistazo al festival.

Había un total de cuatro o cinco espacios, todos ubicados por el centro. Para entrar a cada uno de ellos había que pasar por una persona de seguridad que te controlaba la mochila y te cacheaba.

Uno de los espacios

Más allá del festival en sí, lo que más me gustó ver fue la calle principal de Mouans-Sartoux (Avenue de Cannes) cerrada al tránsito vehicular. Es increíble cómo cambia una ciudad (o una comuna, en este caso) cuando los coches dejan de circular por ella y solo quedan las personas. No más olor a combustible, no más rugidos de motores; solo personas caminando y andando en bici.

Encima, al volverse la calle vacía, también se vacían forzosamente los aparcamientos conectados a dicha calle. No pude evitar sonreír de oreja a oreja cuando vi a dos niños andando en bici haciendo círculos sobre un aparcamiento del centro que estaba vacío. Yo he pasado por ese mismo sitio decenas de veces antes, y lo único que veía eran coches aparcados. Hoy en su lugar vi niños jugando como si fuese un parque. Cuando los coches se van, la ciudad cobra vida y el mundo respira y sana. Tendrían que hacer que las calles se vuelvan peatonales más seguido.

Izquierda: calle principal vuelta peatonal. Derecha: aparcamiento vacío con niños andando en bici sobre él.

A eso de las 19:00 me senté en una plaza (Place Suzanne de Villeneuve) a leer mi libro con la melodía de fondo de los niños jugando mientras sus padres tomaban un aperitivo en los restoranes que había alrededor de la plaza.

Niños jugando en la plaza

Media hora más tarde me levanté para volver a casa. En el camino me la crucé a Juliette, que estaba con su amiga yendo para el centro, probablemente a la feria.

Me senté un rató en el salón con Charlotte a ver una serie mientras cenábamos, luego nos fuimos a dormir.

Ame,
Kato